Ramiro Hernandes marcó el único tanto del partido en el que, hasta ahí, los dirigidos por De Felippe habían tenido las dos chances más claras
En el inicio del partido ninguno de los dos equipos ofrecía mucho. Parecían contenidos, presos de la presión que suele tener un clásico. Empezó mejor el visitante, pero sin poder lastimar. A los de Zielinski les faltaba ser punzantes. Un tiro en el palo de Rick pudo haberlo cambiado todo y desde allí Talleres comenzó a dominar el desarrollo. Al cierre de la primera etapa, el Pirata tuvo una chance, pero no aprovechó un error de la defensa de la T y se fueron al descanso 0 a 0.
Por el lado del local, Omar De Felippe también decidió cambiar y una variante casi quiebra el partido. Giovani Baroni, tras una gran ejecución, estrelló un tiro libre en el travesaño, en lo que fue su primera intervención con la pelota. Allí no tuvo suerte la T. Los minutos pasaban y el local empezó a despertarse, asumiendo un mayor protagonismo. El cronómetro marcaba 41 minutos cuando Talleres contaba con un tiro de esquina desde la izquierda en una jugada que tuvo un desenlace nada casual.
La pelota enviada desde la izquierda pasó por encima de todos los futbolistas y Velázquez, en el extremo opuesto, comenzó a trasladar la pelota. Se apoyó en Zelarayan, que se la tiró larga a Velázquez, y éste corrió hasta el fondo de la cancha. Envió el centro, tras un primer intento de remate, la pelota rebotó en Riquelme. Y Hernandes, que llegó corriendo desde el punto del penal de su área hasta el otro, le pegó de zurda y puso el 1 a 0 ubicando la pelota en el ángulo superior derecho de Unsain. La figura del partido tuvo el mérito de haber acompañado en todo momento la jugada.











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