El Pincha rescribió las páginas de la historia grande en Río de Janeiro: tras un doble 0-0 épico ante el cuco millonario, Fernando Muslera emergió como héroe gigante en los penales para meter al León en una nueva final continental.
Hay noches donde la historia se quita el sombrero ante la mística. Y la de este Estudiantes fue enorme, emocionante y descomunal. A casi dos décadas de su última consagración continental, el conjunto albirrojo firmó una gesta majestuosa en el corazón del mismísimo Maracaná: aguantó de pie ante el gigante brasileño, sostuvo el doble 0 a 0 y, desde los doce pasos, consumó un verdadero Maracanazo para sacar boleto directo a la gran final.
El fútbol siempre da revancha
Si en 2025 la serie desde el punto penal ante el Mengão había dejado un sabor amargo, esta vez el destino tenía guardado un guion memorable. Agustín Rossi, que llegaba con chapa de especialista invencible en la materia, quedó eclipsado por la figura colosal de Fernando Muslera. Con 40 años a cuestas, temple de acero y la jerarquía intacta, el guardameta uruguayo atajó los balones decisivos, devolvió el golpe y se transformó en el héroe inmenso de la clasifico
Montevideo en el horizonte
Lejos de dejarse intimidar por el mito del mítico recinto carioca, el León jugó con la serenidad de los grandes. Supo sufrir cuando debió hacerlo y defendió el escudo con esa garra que viaja de generación en generación. Ahora, el premio es nada menos que el Estadio Centenario de Montevideo, la cita pactada para ir en busca de la quinta Copa Libertadores de su historia y consolidarse definitivamente en el podio glorioso del fútbol argentino.
Redacción: Pablo Andres
Info y Foto: Ole











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