El Autódromo de Rafaela fue testigo este fin de semana de una de las postales más emotivas de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. El ciclista mendocino Fernando Contreras cruzó la meta en absoluta soledad, consagrándose campeón en la exigente disciplina de Cross-Country (ciclismo de montaña). Sin embargo, el festejo deportivo pronto dio paso a un profundo desahogo humano: al detener su marcha, el atleta rompió en llanto y dedicó la presea dorada a su padre, fallecido este año.
Contreras dominó la prueba de principio a fin. Con una actuación impecable y un ritmo demoledor, completó el recorrido en un tiempo de 1 hora, 24 minutos y 27 segundos. Su ventaja fue tal que cruzó la línea de llegada con comodidad, sin rivales cerca que amenazaran su primer puesto.

El cuarto oro para la delegación nacional
Con este triunfo categórico, la presea de Contreras se convirtió en la cuarta medalla dorada para la delegación argentina en la cita continental, reafirmando el gran nivel del ciclismo off-road nacional y desatando la euforia tanto en el equipo técnico como en los espectadores apostados a la vera del circuito santafesino.
«Este triunfo es para mi viejo, que se me fue este año, y para toda la familia que me han apoyado en un año muy complicado para mí», expresó el mendocino con la voz quebrada y los ojos húmedos, encapsulando en pocas palabras el sacrificio silencioso que hay detrás de cada medalla internacional.
Un triunfo forjado en la resiliencia
Detrás del brillo del metal dorado hay una historia de superación. El propio ciclista reconoció que atravesó meses sumamente difíciles en el plano personal tras la pérdida de su padre. Lejos de bajar los brazos, Contreras transformó el dolor en motor competitivo, encontrando en el entrenamiento y en la exigencia del Cross-Country un refugio y una forma de honrar su memoria.
Hoy, en Rafaela, el esfuerzo rindió sus frutos: Fernando Contreras no solo se colgó el oro suramericano en el pecho, sino que escribió una página inolvidable de entrega, emoción y amor familiar.
Redacción: Pablo Andres
fotos: Clarin










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