La Academia de Gustavo Costas va de golpe en golpe. De lona en lona. Cuando parece que tocó fondo vuelve a caer un poco más. Lo de esta tarde, por Copa Sudamericana, otra vez rozó el papelón. Hasta los jóvenes ya se animan a poner en duda el fuego sagrado, las ganas de este equipo. El último, apenas terminado el pobrísimo 1-1 en Venezuela, fue Baltasar Rodríguez.
Con la cabeza puesta en el Globo, Racing presentó un equipo mixto ante un Caracas con muy pocos recursos. Hasta la salida del fondo le costó al local. Siempre cerca del blooper, si la Acadé no se encontró rápido en ventaja fue por errores propios. A los 24’ Gabriel Rojas falló un penal. Un remate tibio, a media altura y blandito como terminaría siendo el rendimiento de su equipo. Así y todo, con merecimiento, se fue al descanso con un 1-0 que parecía ser la puerta de entrada a un cómodo triunfo. A los 42’, el pibe Tomás Pérez hizo su primer gol en el club empujando de cabeza un centro pinchado de Baltasar.

Pero el descanso, en vez de afianzar ideas, le hizo mal. Entró dormido y al minuto Yendis tuvo toda la libertad del mundo por izquierda. Entre Martirena y Colombo lo dejaron entrar al área para definir solito con Cambeses. 1-1 y vuelta a empezar. Pero el problema fue que Racing no arrancó. Sin cambio de ritmo, con jugadores apáticos, los minutos se pusieron espesos.
Confundido, Costas no estuvo lúcido en los cambios. Recién faltando 10 minutos se animó a poner al chileno Pizarro para jugar con doble 9. Párrafo aparte para la merma de jerarquía de este plantel académico a diferencia de los anteriores que tuvo Costas. Quedó a la vista una vez más. Con relevos que no aportan soluciones y titulares que nunca despegan. Problemas, claro, que de ninguna manera pueden justificar la imagen que dejó Racing ante un rival sensiblemente de menor jerarquía.
El empate terminó complicando todo en el Grupo E. Para seguir aspirando a quedar primero, la Academia debería ganarle a Botafogo en Río de Janeiro por más de un gol y obtener los últimos 9 puntos sin depender de nadie. Pero hoy, sinceramente, por cómo está la situación, Costas firmaría de puño y letra un segundo puesto que no lo elimine en la fase inicial. El mismo problema que deberá afrontar el domingo en el torneo local. Racing no tiene paz…





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