Hay heridas en el deporte que no cicatrizan con el tiempo, sino que se transforman en combustible puro. El fútbol da revanchas, dicen los que saben, pero pocas veces las sirve con tanta épica, con la mesa servida y con el orgullo barrial puesto sobre la balanza.
Para entender lo que se juega este domingo a partir de las 15:30 horas, hay que rebobinar la película de la Liga Regional de Río Cuarto. Cómo olvidar aquella herida abierta del 2022, cuando en una noche de imponente marco en el Parque Sarmiento, Banda Norte le arrebató el sueño del ascenso a Sportivo Municipal en aquel recordado final del Reducido de la «B» con un global de 3 a 1. El «Comunal», el querido Barrio Santa Rosa, masticó bronca, tragó saliva y prometió volver.
La revancha del trabajo y la constancia
Y el fútbol, fiel a su ADN de justicia poética, premió la perseverancia. Tras transitar años de lucha en los sotanos del ascenso, Sportivo Municipal firmó una campaña inolvidable en el 2025, coronándose campeón y sellando un ascenso consagratorio a la máxima categoría. El «Comunal» volvió a pisar la élite, a sentarse en la mesa de los grandes de Río Cuarto por peso propio y corazón.
La rueda gira, el destino acomoda las piezas y, después de cuatro largos años de espera desde aquella definición que marcó a fuego a ambas instituciones, el clásico del barrio vuelve a escribirse en la máxima división (Primera A).
El Parque Sarmiento se pinta de pasiones
Este domingo, el pulso de la ciudad se trasladará una vez más al escenario tradicional. Las inmediaciones volverán a latir con esa mística tan particular del ascenso criollo. No es un partido más: es el reencuentro de dos formas de sentir la pelota.
Por un lado, el estadio se encenderá con el fervor inconfundible del rojo furioso del «Comunal», los herederos de aquellos municipales fundadores de 1941 que llevaron a lo más alto al club en los años dorados del ’43, ’45, ’47 y ’48. Del otro, enfrente, el verde de los «Lobos» de Banda Norte, listos para defender su territorio en un duelo que promete fricción, dientes apretados y tribunas explotadas de punta a punta.
Los bombos, las banderas y los trapitos colgados ya palpitan una tarde donde el pasado y el presente se van a dar la mano. El Barrio Santa Rosa ya hizo su parte: volvió a Primera A.
Detrás de cada gran definición hay nombres, apellidos y rostros marcados por el esfuerzo. Para entender el latido de un club de barrio como Sportivo Municipal, hay que poner la lupa en los protagonistas que pisan el verde césped, aquellos que cargan sobre sus espaldas los sueños de toda una comunidad obrera.
Si viajamos en el tiempo hasta aquella recordada jornada del lunes 28 de noviembre de 2022 en el estadio de Banda Norte, la memoria colectiva del «Comunal» rescata con orgullo a los once guerreros que saltaron a la cancha para disputar una parada brava en la lucha por el ascenso.
Bajo la conducción táctica de la dupla técnica conformada por Gonzalo Martínez y Rubén Pezzini, Sportivo Municipal plantó bandera en territorio ajeno con una alineación que dejó el alma defendiendo los colores:

Redacción: Pablo Andres










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